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Turismo El Puerto de Santa María

Casa Cargadores a Indias

Desde los orígenes de la empresa americana, la ciudad de El Puerto de Santa María desempeñó un papel destacado que iría aumentando en intensidad hasta los siglos XVII y XVIII. A ello contribuiría en gran medida el ambiente marinero de la ciudad bajomedieval. Pero sería a lo largo de la Edad Moderna, cuando nuestra ciudad se prolongaría hacía el Atlántico, convirtiéndose en importante puerto exportador y mercantil de productos de la zona, y en intermediario entre el interior de la península y el continente europeo con las tierras americanas.

Casa Cargadores a Indias
El colectivo de Cargadores a Indias se hizo fuerte en el siglo XVII cuando las entonces favorables perspectivas atrajeron a esta zona a un buen número de comerciantes que hicieron de la ciudad un centro comercial y cosmopolita. Estos procedían en buena parte de la aristocracia de origen vasco-navarra y del norte peninsular, aunque no faltaron italianos, flamencos o personas procedentes de otras regiones españolas. La vasco-navarra era una aristocracia de dinero y sangre que ocupó un lugar privilegiado en la sociedad local, participando incluso en el gobierno municipal. En general todos estos comerciantes persiguieron ennoblecerse, cosa que su rápido enriquecimiento haría posible en la mayoría de los casos, uniéndose al grupo de nobles hidalgos o miembros de órdenes militares.

En 1.717 se produjó el traslado de la Casa de Contrataciones de Sevilla a Cádiz, ofreciéndo un nuevo protagonismo comercial a la Bahía del que El Puerto no quedaría privado. Pero a partir de los últimos años del siglo XVIII y debido, entre otras razones al decreto de libertad de comercio con las colonias (Carlos III, 1.788), nuestra ciudad se debilitó frente a Cádiz en lo que al tráfico ultramarino se refería, comenzando una decadencia comercial que se fue sustituyendo por nuevos horizontes económicos.

Además de contribuir con sus ganancias al incremento de un rico patrimonio artístico, sobre todo religioso, los Cargadores a Indias levantaron en la ciudad importantes edificios palaciegos que, cientos de años más tarde, la apodarían con el nombre de "Ciudad de los cien palacios". Lamentablemente muchos de ellos han desaparecido. Otros, aún se conservan en la silueta o en la memoria de nuestras calles y plazas, como los de Reinoso Mendoza, Rivas, Oneto, Vizarrón, Araníbar, Voss, Villareal y Purullena, esparcidos por todo nuestro casco histórico.

La Casa-Palacio del Cargador a Indias es heredera de la casa patio sevillana y andaluza y un elemento urbanístico común a las distintas localidades vecinas que participan en el comercio ultramarino. Son los casos de Cádiz, Sanlúcar de Barrameda o El Puerto de Santa María. En todas ellas se considera el edificio civil más representativo y a menudo estaban suntuosamente decoradas y contaban con un amplio servicio doméstico.
En la casa portuense se distinguen varios aspectos comunes:

Los materiales:
Son nobles, utilizándose piedra arenisca de las canteras de la Sierra de San Cristóbal, revestida muchas veces de cal. También la ostionera -fundamentalmente en la ciudad de Cádiz- y los mármoles, estos últimos para la decoración de las portadas, columnas y solerías de los espacios principales. El ladrillo es empleado en construcción y en suelos. Y para el interior, son las maderas nobles; cedro nogal, caoba,.... procedentes en su mayoría de América, las que se traducen en puertas, balaustradas o vigas. Los interiores se decoran con yeserías y son habituales los azulejos en los zócalos y cubiertas, forja en cierros y balcones, y en ocasiones tejaroces de pizarra. Las cubiertas, a una o dos aguas se suelen cubrir exteriormente con tejas aunque en casas del siglo XVIII se recurre también a las azoteas, cuyos pretiles adoptan formas variadas. Los mejores materiales se reservan habitualmente para el primer cuerpo de fachadas y el patio. Las Casas de Cargadores rivalizaban en ostentación de fachadas y decoración interior, instituyéndose en manifestación de las fortunas y del estatus de sus propietarios. En su conjunto forman una imagen arquitectónica propia del urbanismo portuense.
Casa Cargadores a Indias
La estructura: Todas siguen un patrón italianizante. En planta suelen presentar un primer cuerpo más importante que comprende un zaguán o casapuerta, vehículo de comunicación entre la calle y el bello patio porticado con columnas de mármol de orden clásico. Sobre ellas se apoyan los arcos en los que descansan las galerías del piso superior. En el mismo patio -donde a veces hay una fuente, pozo o aljibe- destaca la escalera de disposición central o lateral, con amplia mesetilla. El patio constituye el centro de ventilación e iluminación de toda la casa y en torno a él se organizan las distintas dependencias. En algunos casos existe otro patio trasero o jardín.

En cuanto al alzado se distribuye en plantas, articuladas en cuerpos y separadas por cornisas. La planta baja está destinada a almacenes y bodegas, distribuidos normalmente alrededor del patio. También en ella estaban las caballerizas y cocheras. En el entresuelo o planta intermedia, entre el bajo y piso principal, se encuentran almacenes y oficinas. El primer piso alberga las habitaciones nobles, los grandes salones y dormitorios que constituían la vivienda de los dueños de la casa. El piso superior o ático es el destinado a zona de servicios y acceso a la azotea. Las casas cumplían pues la triple función de vivienda, oficinas y almacenes.

Las fachadas suelen ser simétricas y monumentales, destacando la portada principal sobre los otros vanos del edificio. Sobre ella se encuentra el gran balcón del piso principal. Esta es la zona donde se instalan los escudos nobiliarios. Aunque generalmente suelen ser muy limpios, los exteriores de estos edificios pueden adoptar elementos decorativos, sobre todo el el siglo XVIII, cuando se añaden formas propias de la arquitectura colonial: arcos mixtilíneos y polilobulados, almohadillado....

Rematando la fachada, sobre la azotea, se encuentra en ocasiones una torre vigía o torre-mirador que, a menudo decoradas, adoptan modelos variados: terraza, sillón, garita... Estos vigías arquitectónicos oteaban el movimiento de las embarcaciones y configuraban desde el mar, la silueta de la ciudad.

En los interiores, sobre todo en la planta principal, destacaban el rico mobiliario y la abundante decoración: artesonados, vigas labradas, yeserías, pinturas al fresco..., manifestaciones de un lujo que solía ser elemento común a todas ellas.
Casa Cargadores a Indias