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Turismo El Puerto de Santa María

Casa de los Leones

En la actualidad Apartamentos Turísticos Casa de Los Leones. Denominada popularmente “Casa de los Leones” por los relieves de este animal que se hallan sobre las pilastras que enmarcan la fachada, también es conocida como “la Casa de la Placilla” por el espacio en que se ubica, zona clásicamente comercial próxima a la Plaza de Abastos o del Mercado.

Casa de los Leones

Tradicionalmente se viene calificando a este edificio como la más representativa de las casas barrocas de la ciudad, e incluso se ha dicho que se trata de uno de los ejemplares más característicos de la arquitectura civil del barroco gaditano. Por varios rasgos y peculiaridades resulta un caso singular dentro del amplio número de casas-palacio de El Puerto que le hicieron recibir el apelativo de “Ciudad de los Cien Palacios”. Su belleza e intenso barroquismo lo han convertido en un edificio pintoresco en el sentido literal del término. Especialmente la fachada ha sido motivo de inspiración para numerosos pintores que la han representado con distintas técnicas, perspectivas y visión personal. Aunque en esta exposición no se recogen todas las obras, se ha intentado localizar una muestra representativa. Al margen de denominaciones y calificativos, es indudable su valor artístico y la importancia de su conservación. Tras un periodo de abandono y deterioro progresivo, la rehabilitación del edificio en 1999 por parte de la familia Ojeda Lores, propietaria del inmueble, ha supuesto su recuperación, conjugando la adaptación para un nuevo uso funcional con la restauración respetuosa de las partes conservadas. Esta exposición permanente, patrocinada por el Grupo empresarial Ojelosa-La Perla y organizada conjuntamente con el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, tiene prevista su ampliación a otras zonas del edificio y pretende contribuir al conocimiento y disfrute de un elemento notable del Patrimonio arquitectónico y urbanístico portuense.

La fachada

Casa de los Leones
casa de los leones

Sin duda el elemento más identificativo y sobresaliente desde el punto de vista artístico es la monumental y grandiosa fachada-retablo. Desconocemos la identidad del artífice, pero su riqueza decorativa e intenso barroquismo constituyen uno de los rasgos distintivos con respecto a otras casas-palacio de exterior más sobrio. Se caracteriza por el dinamismo, teatralidad, efectos de claroscuro y profusión ornamental propios del estilo barroco en una época ya avanzada. Se divide en tres plantas con distribución simétrica y predominio de la horizontalidad. En el eje central sobresale la original portada, de recargada decoración. Construida a modo de retablo en piedra, abarca toda la altura de la fachada y se compone de tres cuerpos. El primero lo ocupa la puerta de entrada, cubierta por una especie de cortinaje recogido o dosel labrado. En el centro del dintel aparece una figura femenina con los ojos vendados, tradicional representación iconográfica de la Fe. En el segundo cuerpo, separado por una cornisa sobre ménsulas, una hornacina flanqueada por columnas salomónicas alberga la imagen de la Virgen de Las Caldas y sobre ella otro motivo religioso: la paloma, símbolo del Espíritu Santo. Pilastras rematadas por rostros de seres mitológicos enmarcan estos dos cuerpos. En el tercer cuerpo se abre el gran balcón alabeado con baranda de hierro de líneas ondulantes. Apoyado en repisas curvilíneas, se decora con motivos geométricos y vegetales. Completa la portada un frontón semicurvo con triángulo central que contiene la fecha de construcción. En el resto de la fachada abundan los vanos -cuatro en cada planta- distribuidos simétricamente y ornamentados con molduras mixtilíneas. Cornisas entrantes y salientes recorren toda la fachada y la limitan lateralmente altas pilastras clásicas. En ellas, entre el segundo y tercer cuerpo, se asientan los leones que dan nombre a la casa.

El interior

Contrasta con la fachada por su sencillez y sobriedad. La planta, tendente al rectángulo, se distribuye alrededor de dos patios separados por el núcleo de escalera. El patio principal, contiguo al zaguán o casapuerta, constituye otro elemento distintivo. Se diferencia del patio característico en este tipo de casas, que suele ser porticado con columnas y arcos de estilo italianizante y de mayores dimensiones. A él se abren galerías con techos de vigas de madera con ladrillos portablas sobre alfajías, y barandas de herrajes tradicionales. En la planta baja forman un paso cubierto sin porticar y el vuelo se refuerza con jabalcones artísticos de hierro forjado. Destacan también los arcos, columna y el artístico friso labrado en piedra que dan acceso a la escalera.

La Virgen de Las Caldas

Representa otro elemento singular y especialmente emblemático de la casa. Conocida popularmente como la Virgen “de Escaldas”, la advocación y su ubicación en la hornacina a menudo han despertado curiosidad e interés. La imagen ha sido recientemente restaurada y su origen investigado por el Departamento de conservación y restauración del Museo Municipal. De autor anónimo, está realizada en terracota y policromada al óleo con adornos dorados. Las ropas están ricamente decoradas al estilo barroco con motivos florales en bajorrelieve y el rostrillo es de coronas circulares doradas. Porta en la mano izquierda al Niño Jesús, en actitud de bendecir, y en la derecha un corazón flameante. Se asienta sobre una bola mundi con la luna a sus pies rodeada por cabezas de ángeles. La advocación es de origen montañés, muy arraigada en todo el cauce del río Besaya, de donde procedían muchos de los santanderinos asentados en El Puerto, y en los alrededores de Torrelavega, población de la que era originaria la familia Díez de Celis. Cerca se encuentra la localidad de Caldas de Besaya, que tomaría su nombre de unos manantiales de aguas termales. Según parece allí se veneraba a Ntra. Sra. de Las Caldas en una ermita medieval y la efigie fue trasladada en el siglo XVII a su actual santuario. Por entonces la imagen original estuvo vestida con el mismo aspecto que presenta la de la casa, hasta 1953 cuando fue sometida a una restauración que eliminó los ropajes y le devolvió su aspecto primitivo de imagen gótica. Por tanto, los montañeses venidos a El Puerto en el XVIII conocerían a la imagen con un aspecto semejante a la que se encuentra aquí. En cuanto a su presencia en la hornacina de la fachada, no sabemos si se debe exclusivamente a la devoción particular de los dueños de la casa o si tuvo alguna vinculación con el importante y compacto gremio de montañeses.
Casa de los Leones

Rehabilitación y recuperación de la casa

A finales de la década de los ochenta la finca se hallaba totalmente desocupada y en un estado de conservación que impedía su uso y la apreciación de sus valores estéticos. Ante esta situación la familia Ojeda Lores, propietaria ya de la totalidad del inmueble, emprendió la iniciativa de rehabilitar el edificio. Diversas circunstancias dilataron el proceso, pero en 1996 se presentó el proyecto, promovido por los propietarios y elaborado por los arquitectos Rafael de los Santos Márquez y Javier Moresco Suárez. Una vez aprobado por la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y revisado por técnicos municipales del Excmo. Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, las obras comenzaron en 1998 y concluyeron a principios del año 2000. La casa está catalogada en la relación de edificios protegidos y aparece con la calificación de nivel de protección global en el Plan General Municipal de Ordenación (P.G.M.O.). Las obras realizadas entran dentro de las autorizadas para este nivel, ya que se trata de obras de consolidación, restauración y redistribución, o bien de reconstrucción de lo ya derruido o en muy mal estado. En cuanto al uso, el residencial y comercial se incluye entre los permitidos. El criterio seguido ha sido el de conservar y restaurar en esencia la casa, sus elementos más definitorios -especialmente la fachada, galerías, patio y núcleo de escalera- y la mayor parte de la estructura portante. La adaptación para el nuevo uso se ha realizado distribuyendo los apartamentos y locales dentro del conjunto de elementos a conservar. En suma, esta actuación ha supuesto la recuperación de uno de los edificios más singulares de la ciudad, y la posibilidad de conocer y disfrutar una parte de nuestro Patrimonio Histórico. El Puerto de Santa María fue declarado “Conjunto Histórico-Artístico”, con fuero de especial protección, por Real Decreto 3038/80, de 4 de diciembre de 1980.